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Buen Clima en los Mercados de Capitales

Surge una oferta de bonos y fondos que apuntan a la evolución de los grandes asuntos de la agenda ambiental internacional.

 


El medio ambiente representa una preocupación mundial. La actividad bursátil también lo es. ¿Qué tienen en común? Entre ellos, surgió algo así como una relación que apuesta al largo plazo en los recintos de Wall Street, Chicago y Zurich. Los mercados de capitales inician, de este modo, su portfolio de "bonos climáticos" y de fondos "ambientalmente responsables", que "monitorean" el desempeño de las compañías en asuntos ecológicos. Según los analistas de stocks, estos papeles ayudarán a las compañías del sector energético y químico a reducir su riesgo financiero frente a condiciones climáticas extremas o frente a los avances de los gases con efecto invernadero (GEIs). Simplemente, porque en los asuntos ambientales todas las iniciativas apuntan a aliar lo deseable con lo posible; la externalidad con la "apropiabilidad" del medio ambiente, en la búsqueda de hallar un equilibrio entre costos e inversiones.
FINANZAS QUE REVERDECEN. En Zurich y Chicago, Dow Jones y el SAM Sustainability Group anunciaron el lanzamiento de un stock index: el Dow Jones Sustainability Group Index (DJSGI), que abarca un indicador mundial y cuatro regionales para un total de 73 grupos industriales. El mismo se edificó sobre la base de cinco grandes principios corporativos de la sustentabilidad: tecnología, gobernabilidad, accionistas, industria y sociedad. Incluye 229 empresas, que representan un total de US$ 4,3 billones de capitalización de mercado. "El Dow Jones Sustainability Group Index no tiene nada que ver con el problema del cambio climático: nuestro propósito es dotar de valor en el largo plazo a nuestros accionistas, a aquellas firmas que practican la sustentabilidad", señala Tauni Sánchez, managing director del DJSGI.
Sánchez evalúa que las perspectivas para este index son buenas: "Vemos mucha demanda de fondos de sustentabilidad, que están buscando stocks para comprar y mantener". Sin embargo, estima que llevará algún tiempo reconvertir el pensamiento de la inversión socialmente responsable a un abordaje sostenible. Para Mariana Conte Grand, del departamento de Economía de la Universidad del CEMA, este índice DJSGI es una muestra clara de que ser "limpio" resulta cada vez más negocio. "Si se mira la evolución de este índice y se lo compara con la performance de índices generales (como el Dow Jones Global Index World), se ve claramente que el rendimiento del primero es mayor que el del segundo", destaca. Una posible explicación de este fenómeno son las preferencias de los consumidores por las empresas "limpias".
Richard Sandor, CEO de la consultora Environmental Financial Products, con sede en Chicago, señala en su columna de la publicación especializada "Environmental Finance": "El DJSGI tiene retornos superiores con un mínimo aumento en la volatilidad o riesgo, comparado con otros índices, lo cual muestra que, en los mercados, la sustentabilidad y la maximización de valor para el accionista son enteramente compatibles". Por otra parte, demuestra un compromiso real en pos de la reducción de la contaminación y la salvaguarda de los recursos naturales.
En 1999, el Global Leaders for Tomorrow Environment Task Force lanzó el proyecto del Environmental Sustainability Index, un indicador que mide el desempeño económico de las economías que facilitan el crecimiento económico sin levantarle barreras a la sustentabilidad. Los primeros resultados serán presentados, en el 2001, en la Cumbre Anual de Davos del World Economic Forum.
REPLANTEO DE RELACIONES. Los mercados financieros representan el segmento de la economía mundial donde se espera que el desempeño ambiental cree valor junto con una mejor posición competitiva para las empresas. En este sentido, ya los bancos multilaterales y algunas entidades financieras privadas buscan garantías sobre el desempeño ambiental de las compañías y sus proyectos de inversión, previo a la asignación o desembolso de fondos. Según se cita en el "paper" de Lawrence Pratt, director adjunto del Centro Latino-americano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible del costarricense INCAE, que presentara en la última asamblea del Banco Interamericano de De- sarrollo (BID), "investigaciones empíricas recientes sobre el desempeño ambiental y los mercados de capitales muestran que las compañías multinacionales más valiosas y exitosas son las que adhieren a los más altos estándares internacionales".
Otra área en la que se encuentra valor es en la de los fondos de inversión ambientalmente sólidos. "Una de las tendencias más fuertes en los mercados financieros de los países desarrollados es la inversión social y ambientalmente responsable", analiza Pratt. En los Estados Unidos, las inversiones por este concepto ascienden a US$ 2.200 millones. "Los activos totales de estos fondos han crecido en un 80 por ciento en los últimos tres años, comparados con cerca de poco más de 40 por ciento para el resto del mercado", apunta. En este contexto, varias organizaciones financieras están probando la teoría, que señala que aquellas que muestran un mejor desempeño ambiental reflejan un lógico beneficio financiero. "Esto lo están haciendo mediante la creación de fondos comunes de inversión que incluyen sólo aquellas compañías que pasen ‘filtros’ relativamente elevados de desempeño ambiental", evalúa Pratt. Si bien estos fondos son relativamente nuevos y pequeños (la capitalización total es de casi US$ 1.000 millones), los resultados tienen retorno rápido: en el caso del UBS Brinson’s Eco Performance Equity Fund y el Sustainable Performance Group, obtuvo valores similares a los del índice de Morgan Stanley Capital International. En el ‘99, UBS Brinson lanzó Eco Japan, un fondo de "ecodesempeño" que rápidamente logró US$ 100 millones en activos.
Incluso algunas empresas logran compatibilizar su participación en estos indicadores con su otra apuesta: la del mercado de aire puro, que podrá oficializarse en el contexto de la Convención Marco de Cambio Climático de Naciones Unidas, siempre y cuando el Protocolo de Kioto sea ratificado por los 55 países que se necesitan para tal fin. La megapetrolera BP Amoco es un caso. La compañía hizo pública su intención de reducir voluntariamente, para el año 2010, las emisiones de GEIs un 10 por ciento por debajo de los niveles de 1990. A su expansión hacia el trading de emisiones la acompaña con inversiones en eficiencia energética y proyectos de fijación de carbono.
A la oferta socialmente responsable se le suma la de los "bonos climáticos", la otra apuesta de las grandes plazas bursátiles y financieras. El atractivo, para Conte Grand, se da en la posibilidad de reducir emisiones a costos bajos (entre US$ 5 y US$ 10 la tonelada) en países que no tienen compromisos ante el Protocolo de Kioto y que no agotaron sus posibilidades baratas de reducción. "Esto les permite vender sus reducciones a costos de entre US$ 20 y US$ 25: una diferencia que parece negocio", refiere. En este punto, Wall Street no es la única interesada: el Banco Mundial y el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo lanzaron iniciativas para la reducción de emisiones.

INDICADORES
POR NATURALEZA

Fuente: Revista "Environmental Finance", columna de Richard Sandor.

o Los mercados de capitales están estableciendo mercados para "bonos climáticos".

o En los Estados Unidos, los derivativos climáticos irrumpieron en 1997 con un crecimiento excepcional: en 1999, las transacciones por este concepto alcanzaron entre los US$ 2.000 millones y los 3.000 millones.

o Desde septiembre de 1999 hasta enero del 2000, la Chicago Mercantile Exchange había comercializado 341 contratos en este sentido.

o Estos bonos benefician, entre otros, a public utilities, sector agropecuario y generadoras eléctricas.

o El problema del cambio climático y el calentamiento global incentiva el desarrollo de productos financieros ad hoc.

LAS TENDENCIAS
o Dar a conocer el valor verde para el accionista es el motor de los pequeños, pero crecientes, fondos de inversión socialmente responsables.
o Cada vez más empresas de primera línea realizan más y más inversiones ambientales, que adquieren un valor estratégico y que representan una ventaja de reputación.
o Las compañías ejercitan el liderazgo "verde" con la definición de sus estrategias ambientales y cómo éstas contribuyen a su propia salud financiera.
o Un número creciente de empresas reportan a todos los públicos (accionistas, sociedad civil y gobiernos) su performance ambiental mediante los informes corporativos ambientales.
Fuentes: World Resources Institute (WRI), Donald J. Reed.